Proyecto 1. Definiendo la educación inclusiva.

Tras la realización y exposición del primer proyecto de la asignatura, nos gustaría dejarlo reflejado en nuestro blog de trabajo, pues en este hemos abordado el término de inclusión educativa, como esta es un derecho elemental de todo individuo, qué barreras nos encontramos en la realidad que impiden la inclusión educativa, y por último que se debe hacer en los centros escolares.

Pues bien, entendemos educación inclusiva como una forma de ser, es decir, es algo que va arraigado a la persona, que se puede definir como un proceso de reestructuración escolar que pone en marcha procesos de innovación y mejora que fomentan la presencia, participación y éxito en el aprendizaje (rendimiento) de todo el alumnado, incluso aquellos más vulnerables a los procesos de exclusión (Echeita, 2011). Sin embargo cabe destacar la definición de la UNESCO (2005, pág. 14) que define a la Educación Inclusiva como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturares y comunitarias y reducir incluso la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. Bajo esta línea podemos decir por tanto, que la inclusión educativa lucha contra la exclusión social y defiende la diversidad del alumnado en los centros educativos, cumpliendo así con el derecho a la educación inclusiva, como queda recogido en en la Declaración de los Derechos Humanos. 

Por su parte, la inclusión educativa es considerada un derecho ya que el 26 de abril de 2008 fue publicado en el BOE la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad que fue aprobada en 2006 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que recoge el derecho a la educación inclusiva y de calidad (José Manuel Cabada, 2019). Según el artículo 96 pár. 1 de la Constitución Española el derecho a la educación inclusiva tiene que ser respetado, protegido y garantizado por el Estado. Por lo tanto, este derecho obliga al Estado y a las distintas Comunidades Autónomas a garantizar el derecho de las personas con discapacidad a una educación inclusiva y de calidad. No obstante, ni las leyes ni las condiciones económicas que tenemos actualmente en España, favorecen que se pueda cumplir por completo ese derecho a una educación con igualdad de condiciones y, además, según nuestra experiencia y vivencias en los centros escolares nos damos cuenta de que no se aplica en la práctica real.

Y, ¿por qué la educación inclusiva debe de ser un derecho para todos? Pues al considerar la educación como un derecho inalienable de todo individuo, la educación inclusiva debería considerarse como tal y dar oportunidad a todas las diferencias, y así aprender de ellas”. UNESCO (2015). pg14.  La educación, por tanto, es necesaria para que las personas alcancen su pleno desarrollo y sean capaces de saber actuar en sociedad con el conocimiento de porqué actuar de una determinada manera, con libertad y con autonomía. Todas las personas, sin importar su situación, deben de tener un acceso a la educación ya que va a ser esta la que les favorezca su inclusión a la sociedad en la que se van a desarrollar.

Sin embargo, a pesar de ser un derecho y una obligación del Estado el promover la inclusión educativa, esta se ve afectada, pues existen algunas barreras que se encuentran los estudiantes y familias son los siguientes: exclusión de los alumnos/as con discapacidad del sistema de educación general (coexistencia de dos sistemas de educación, ordinaria y especial); existe una falta de equidad dentro de las aulas ordinarias, discriminando a cierto tipo de alumnado; falta de flexibilidad curricular; falta de recursos materiales y humanos. Bajo esta línea, podemos decir también según hemos podido ver en las lecturas de este proyecto, que todas las escuelas tienen unos patrones normativos en el que cualquier alumno/a que se sale de la normalidad se le excluye (normatividad). Video Ignacio Calderón: dentro de la escuela ocurren “normicidios”, ya que la norma está organizando y echando fuera a determinados chicos/as; se elabora una diferenciación interesada que tiene que ver también con esa norma excluye y deja fuera a los chicos/as.

Establecemos por tanto que: 

·    Son los alumnos/as los que se tienen que adaptar a las escuelas y no al revés. “Nosotros no queremos cambiar la escuela, queremos que la escuela cambie”.

·      Hay pocas oportunidades para los alumnos/as con discapacidad después de la etapa de enseñanza obligatoria. Además muchos de ellos no obtienen la misma titulación (lectura: España viola el derecho a la educación inclusiva).

·      Hay mucho etiquetaje.

Todo ello nos lleva a pensar el qué se debe hacer en las escuelas, pues es la Comunidad Educativa la que debe fomentar una visión global de la escuela, que defienda el reconocimiento de la individualidad como algo que debe ser respetado y además celebrado. Para el cambio educacional se trata de cambiar actitudes y acciones, creencias y comportamientos à es necesario un líder educativo que fomento el reconocimiento a la individualidad. Como hemos podido leer en el desarrollo de este trabajo, dicho líder hace referencia al director/a, pero sin embargo, en los seminarios “Propuestas para un regreso inclusivo en las aulas” de la OEI, observamos y aprendimos que el liderazgo no tiene que recaer solamente sobre el director/a, sino sobre toda la Comunidad Educativa, para que así se fomente el reconocimiento a la individualidad.  

Para que los centros educativos sean efectivos se debe tener en cuenta los siguientes aspectos (Mel Ainscow, 2001): comenzar a partir de las prácticas y conocimientos previos; considerar las diferencias como oportunidades de aprendizaje (docentes más especializados, no hay miedo a la improvisación, cada alumno/a tiene un nivel, etc.); evaluación de las barreras a la participación; uso más eficiente de los recursos humanos (cooperación entre docentes, familias, alumnado y centro educativo) y realización de prácticas más eficientes e inclusivas.

Para que estos aspectos anteriores que lleven a la práctica se deben dar: un currículum flexible, abierto, común y diverso (que atienda a las diversidades); proyectos y metodologías inclusivas (DUA, aprendizaje multinivel, comunidades de aprendizaje, aprendizaje cooperativo); considerar las diferencias como oportunidades de aprendizaje; y docencia compartida, por ejemplo.

      Por tanto, consideramos que la inclusión es igual a oportunidad. Así como, que debemos creer en el cambio, creer en que es posible; y entender que educar es enseñar a vivir y a convivir. La educación inclusiva por tanto, hace que el alumnado se sienta dentro de la escuela, que sientan una identidad hacia ella, que son partícipes y que pueden formar parte de todas las experiencias que se dan en la escuela, solo así se verá enriquecido y desarrollado su proceso de enseñanza-aprendizaje y les prepare de manera óptima para desarrollarse en el mundo que les rodea y vivir en sociedad.






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